El estallido del conflicto en Irán a principios de 2026 ha alterado profundamente las previsiones económicas para España. Aunque la exposición directa al mercado iraní es limitada, la posición de España como nodo logístico y su dependencia de los precios energéticos globales han generado efectos significativos a medio plazo.
Crisis energética e inflación
El cierre parcial del Estrecho de Ormuz ha disparado el precio del crudo Brent por encima de los 120 dólares. Para España, esto ha supuesto una interrupción en el descenso de la inflación, que se ha estabilizado en un preocupante 4,2%. El coste del transporte y la logística, pilares del sector agroalimentario español, ha incrementado los precios de consumo interno.
Efectos en el sector turístico
- Costes de aviación: El encarecimiento del queroseno ha obligado a las aerolíneas a subir tarifas, lo que podría frenar el crecimiento récord de visitantes extranjeros.
- Percepción de seguridad: La inestabilidad en el Mediterráneo oriental ha desplazado parte del turismo hacia las costas españolas, actuando como un factor compensatorio inesperado.
Perspectiva: A pesar del choque, el sector de las energías renovables en España está viviendo un "boom" de inversión, ya que el Gobierno ha acelerado los proyectos de hidrógeno verde para reducir la vulnerabilidad ante las crisis en Oriente Medio.